
la primavera es a los cuerpos
lo que el otoño a los árboles
nos pelamos,
se nos caen las camperas
y los brazos
se parecen más que nunca a ramas
aunque más flexibles
miro mis dos ramas
con cinco brotes en cada extremo
que terminan en el teclado
de una computadora
que los prolonga en palabras
están blancos
no los agarró el sol de las doce
todavía.
en esa piel lechosa
puede leerse el mapa
de ciertas cicatrices
las vacunas
quemadura de cigarrillos
la punta triangular de una plancha.
Esas son las que se ven.