miércoles 28 de diciembre de 2011

Fionita

Cuando tirás el auto contra el cordón de una calle cualquiera para desparramarte en llanto sobre el volante, es porque duele mucho. Duele en el corazón, que no es ningún músculo bobo.

Mi mente le explica, trata de hacerle comprender, intenta convencerlo, lo reta, lo sacude. Y es peor. Mi cabeza cuelga sin protocolos en el hueco de mis antebrazos. No existe nada en el mundo más que mi llanto.

No quiero llegar a casa porque no vas a estar para recibirme con tu cuerpo macizo y movedizo, no te vas a colar por el portón para atribuirte la postestad de algún huesito del perro del vecino, no vas a molestar a Silvestre, que seguirá repitiendo frases desde su encierro plumado pero ahora sin entender qué pasó con su archienemiga, por qué ya no viene a entretenerlo en esos rituales de cacería frustrada en que él te picoteaba y vos lo olfateabas y se repelían casi con cariño porque en el reino animal los odios y los amores son tan sencillos.

Por eso mi amor hacia vos era sencillo. Simplemente estabas en mi vida.

No pudiste aguantar, gordita. Yo te pedía que aguantes, rezaba sobre tu cuerpo caliente, te miraba para que no te fueras, me clavaba en tu sufrimiento para no dejarte sola en eso que me imaginaba, era tu despedida. Me parecía que si te miraba podía retenerte.

Te decía todo está bien, te mentía de la manera más humana posible para que me creyeras, mientras tu corazón se extenuaba y tus pulmones se desinflaban. Sostenía tu pata esperando el milagro y te decía “Ahora viene Anita, mi amiga Anita, la veterinaria, te lleva en la camilla y te vas a poner bien. Aguantá, gordita.” Pero no aguantaste más y ahora tengo que soltarte.

Le dije a Matteo que seguramente estás en el cielo, que allá todo es lindo, que tenés mucho pasto, que vas de nube en nube, liviana. Ojalá sea cierto. Jurame que cuando te reencarnes vas a venir a visitarme y vas a hacérmelo saber.

Sé que luchaste hasta el final. Querías quedarte a cuidarnos, a rezongar por la incorporación de Pompón al territorio hasta entonces exclusivo de tus mimos, a babear a los invitados con impunidad. Te quiero, gorda.

Dondequiera que tu alma se vaya, que se filtre alguna vez en mis sueños para volver a sentir tu olor, para no olvidar el anormal ritmo agitado de tu respiración, tu nariz chata apoyada en la mía, momento en que sentía que los probelmas no existían, porque vos, representante del reino natural en su expresión canina me confirmabas que la vida era todo fluir en ese acto espontáneo de amar sin pedir nada a cambio.

10 comentarios:

Café (con tostadas) dijo...

ay, nena!

cuánta pena tan grande que se me pegó a mi también acá en el pecho.

es una puta mierda todo cuando se van, así, nuestras perras.

es una puta mierda todo.

Abrazo enorme.

Briks dijo...

sólo quien haya amado a una mascota puede sentir lo que sentis vos en este momento

Te mando el más grande y sincero abrazo que te puedo dar a traves de estas líneas

sabes como quiero a los perros
sabes como te quiero a vos

BESO !!

Ani dijo...

Café

Gracias por comentar después de tanta lágrima que le pegué a la letra.

La verdad que era demasiada tristeza para dejarla humedecer adentro.

Ahora estoy un poco --un poquito-- más liviana y empiezo a trabajar en dejarla ir.

Hay algo que se llama apego y lo sentimos cuando amamos. Es maravilloso y doloroso. Como el principito cuando se hace amigo del zorro, pero tiene que despedirse.

Son los afectos.

Un abrazo.

Ani dijo...

Briks

Es un sentimiento solo transferible a quienes aman a los animales. Tal cual.

Porque ellos te dan algo que no te da nadie.

Abrazo tu abrazo...me viene muy lindo.

Gracias por la calidez.

CaZp dijo...

Cazpitaz!! Pase a desearte FELIZ 2012 y me encuentro con este, tu post. Llegue tarde, pero no tanto como para decirte q la vi saltando nubes por estos pagos.
Un gran abrazo!!!

Ani dijo...

CaZp

Estoy segura de que sí, de que la viste. Te mando un gran abrazo, amigo!!!!!!!

Muy feliz 2012! Cuándo estás por Bahía Blanca??? Chiflá y nos tomamos un cafecito!!

Anónimo dijo...

Querida Any,
también pasé a saludar por el año que empezamos a transitar, por que sea pleno, de buenos momentos y proyectos, de afectos y sabores que deleiten nuestras cotidianeidades.

Sabes que también tuve una partida alrededor de la navidad, mi abue materno. No pretendo hacer comparaciones, pero sostengo que la vida de todo ser vivo debe ser ante todo, DIGNA. De no ser asi no es vida, es mero transcurrir, y entiendo es muy egoísta pretender extender esas agonías inenarrables. Lo digo desde el cuerpo, con la sensación latente del último apretón de manos que registro del abue, de una mirada que ya no era la suya, y de una situación en la que ya no podía disfrutar de nada.
Lo que me guardo y atesoro, aunque suene trilladísimo,de lo vivido, todo, y entonces no me quedan agujeritos, porque nos tuvimos y no me quedó nada pendiente.
Fiona te tuvo y viceversa. Creo que no es poca cosa, no?
Para que nuestra mochila nos acompañe, ja, necesita de espacios, para que otros afectos tengan su lugar. Algunos por un ratito y otros un rato más largo. Pero no hay lugar para eternizarlos materialmente. Para eso el corazón.

Abrazo grande,
G.

Odisea Burbuja dijo...

tu lágrima en la letra me mojó el alma
Te amo prmita

Ani dijo...

"No hay lugar para eternizarlos materialmente --a los afectos--. Para eso es el corazón"...

Sos una grosa, gurisa.

Respecto a lo de tu abue...cuando yo perdí al mío me pasó algo así:

Iba caminando y me crucé con un bebé que pasó muy sonriente en su changuito con unos ojos enormes, celestes, como los de mi abuelo y ahí entendí que la naturaleza era sabia, que el cilco de la vida y la muerte nos daba la oportunidad a todos...como vos decís.

Para que unos lleguen otros deben partir.

Ya solté a Fiona, porque en realidad sigue en mi alma.

Que empieces el año con todo Leonina!!! Un gran abrazo pleno de energía sagitariana.

Ani dijo...

Primita: te amo!