viernes, 25 de marzo de 2011
Un problemita
La verdad es que yo no quiero, pero ella se lo busca. Me da letra. No puede ser tan, pero tan.
A veces pienso cómo salí, si no cuerda, por lo menos con todos los órganos en su lugar, de la infancia.
O es que mi madre está gagá desde hace poco, o es que, desde hace poco, me doy cuenta.
Estas dos frases, por ella pronunciadas, son un claro testimonio de lo que vengo diciendo (por si alguien no entendió)
--Qué lástima, al final, por tanto dar vuelta para sacar la entrada, me perdí el recital de SABRINA...
--¿Y? ¿Qué tal eso de salir a andar en ROCKLETS?
Para quien necesite más pruebas condenatorias, acá y acá podrán encontrarlas.
lunes, 14 de marzo de 2011
AGÜELA
lunes, 7 de marzo de 2011
Malabares
Hago malabares con incendios
--y esté lloviendo--
lunes, 21 de febrero de 2011
Lunares
martes, 15 de febrero de 2011
En el camino
Las habitaciones son frescas en verano y con coloridos cubrecamas artesanales que huelen a historia, en el invierno.
Cuando abrís la ventana entra el mundo.
Yo sé que algún día voy a llegar. Mientras tanto voy pisando las uvas del incierto camino para no olvidar que bajo mis pies el suelo fluye como el vino a las copas.
martes, 8 de febrero de 2011
Elocuencia
minuto más, ocaso menos
cito a mi alma
en bares de buena muerte.
Pido dos tragos bien cargados
y le pregunto sin rodeos, como los guapos de antes, le pregunto
qué carajo querés de la vida
alma
almita
pero ella enseguida llora
se desahucia
me dice que si supiera
se enreda el pelo en los dedos
y pierde su mirada en algún bicho que vuela
o que camina en el mantel.
ponete de acuerdo
todo no se puede
todo es una palabra
todo
y ella se queda callada
con esos ojos tan de caída por el precipicio
que dan vértigo.
Sé que mientras yo le hablo
rueda
piensa en hipocampos
canta
dibuja pecas a las casas tristes
y les inventa una entrada con colchones de tréboles de cuatro hojas (y cuatro ojos)
cualquier cosa antes que escuchar las cuerdas
las cadenas
Entonces grito “¡Otra ronda que la casa invita!”
aflojo las muelas
bajo los hombros
dejo subir las burbujas
y tres o cuatro vasos más tarde
la cosa va queriendo.
ya me siento en sintonía con el universo,
con el vecino que sale a pasear a su perro y a comprar el diario
con los árboles torcidos
con las hamacas de colores de la plaza vacía
con los quiosqueros que levantan las persianas de chapa
con el piso que se mueve (ese techo bajo mis pies)
con las botellas vacías y los filtros de los puchos en el cordón
con los pulgosos puro perro que me siguen
con las piedras que configuran esta: mi constelación urbana post cita con el sinsentido.
me acuesta
y se asegura de que no me quede un brazo colgando
o una pierna
(es muy sensible para estas cosas)
y se vuelve al bar sabedora de que
cuando despierte y vea en el espejo la cara de alguien sin alma,
voy a llamarla a gritos
aunque más no sea para convencerla
de la elocuencia
de una próxima cita.
miércoles, 26 de enero de 2011
Nora Roca canta:"A Leif Larsen"
Leif era un viejo pescador de Monte Hermoso que vivía de lo que pescaba e iba en contra de la corriente de las normas sociales. Muchos no simpatizaron con él. Otros muchos lo amaron.
Esta voz whitense del tango, Nora Roca, interpreta su versión, letra de un hombre bellísimo: Carlos Ceretti.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Incertidumbre

mis caballos,
blancos, negros, marrones,
por una inmensidad sin tiempo.
simplemente correr
solo sus corazones
tu tuc
tu tuc
como cuando se está bajo el agua
los veo en movimiento
el polvo
las crines
una actitud
y van
y van
alegres
ni desbocados
tu tuc
tu tuc
es el único instante
miércoles, 8 de diciembre de 2010
La historia de un amor
Pueblo muerto a la hora de la siesta, en un jardín prestado, yo juntaba caracoles. Caracoles vivos. Los había por cientos. Me gustaban por solitarios, por la extrema sensibilidad de sus ojos que se contraían ante el mínimo amague de contacto.
Durante el día, la nena de 11 años coleccionaba caracoles, por la noche, el asomo de mujer, soñaba con la fuerza rompiente de aquella voz prodigio.
El sueño tenía un nombre y un rostro: Luis Miguel.
“Fría como el viento, peligrosa como el mar, eres como un potro sin domar…”, sonaba el doble cassettera en la oscuridad de la habitación impersonal de una casa alquilada.
Grillos, penumbra, animarse a pensar en lo prohibido. Dar vuelta el cassette. Lado A. Lado B. La incondicional. Pupilas de gato. Por favor, señora. Culpable o no. Melodías sin tiempo a las que inventaba escenas, rostros, formas del amor. Mi propio videoclip.
***
Año 1992. Luis Miguel llega a la Argentina para dar dos recitales en el Luna Park. Del primer cajón de mi mesa de luz, saco una entrada. La beso. La vuelvo a guardar entre papeles de chocolatines y cartas con corazones flúo.
Esta vez, la ilusión es compartida. Mariela, mi casi hermana, remera Benetton fucsia, zapatillas foos de color, vomita en el colectivo que nos lleva a capital. La ansiedad por la proximidad del ídolo es para mí un laxante.
Entonces, la peor noticia: el padre de Luis Miguel agoniza en la cama de un hospital de Europa. Nuestros corazones se achican.
Él toma un vuelo Buenos Aires-Madrid pero no alcanza a sostener la mano viva de Luis Rey. Horas más tarde, de vuelta en suelo porteño, El Sol sale al escenario a demostrar que es grande.
América, de Nino Bravo, es un temblor en nuestros cuerpos adolescentes. Nos pellizcamos, para estar seguras. Estamos ahí. Y él también. Minutos antes sosteniendo la mano sin pulso de su padre, ahora, cantando.
“Cantar siempre ha sido una terapia”, dice por entonces.
***
Vélez Sarfield, Estadio Mundialista, Núñez, escenarios en los que somos testigos, una y otra vez, de su entrega.
“Yo sé que volverás cuando amanezca…¨, le pone letra y música a mi primer gran frustración amorosa. La escucho con auriculares en la hora de matemática de un aula de segundo piso de la Escuela Media Nº 3. Casi me la llevo a marzo. Pero las canciones las sé de pe a pa.
Inviernos de boleros, nuevas giras, su voz con alas, invitación a las alturas. Mudanzas, peleas, almanaques, elecciones, reconciliaciones. Todo, con sus discos de fondo. Vestigios de mar, colección de caracoles, eucalipto, grillos, alas.
***
miércoles, 1 de diciembre de 2010
COSA E' MANDINGA

I
El otro día me sonó el celu. Era la abu Ana.
Ani --Hola gorda.
Abu --Hola hijita ¿Pasa algo?
Ani --Nada ¿por?
Abu --Ah ¿Por qué llamabas?
Ani --Gorda, qué fumaste? Si vos me llamaste a mí.
Abu -- Yo no te llamé. A mí me sonaba el celular y cuando atendí eras vos. Yo estoy con La Mari que no me deja mentir. ¿No es cierto Mari? Decile a mi nieta.
La Mari --de fondo-- Sí, sí.
La abu Ana siepre busca testigos barriales-presenciales. Insistió hasta el final con que la llamé yo. Seguimos sin saber quién cuernos pagó la llamada.
II
Palabras que no reconoce mi fucking celular:
* dni o DNI
A cambio, me ofrece: fmi-emi-dog
¿Qué carajo tiene que ver mi Documento Nacional de Identidad con el Fondo Monetario Internacional, la discofráfica EMI o un maldito "dog"? Un poco perra soy (no adhieran)
* babas
Es llamativo porque sí reconoce su singular: baba. A cambio me ofrece cabar. Borges estaría a la puteadas. Cortázar se divertiría a lo loco.
* Ni hablar de los nombres propios. No tengo pretensiones de que los reconozca --se entiende-- pero en vez de Anahí soy cochi.
III
Hay un lugar de mi casa, un pasillo, por donde desde hace un mes o dos, mi perra Fiona no quiere pasar. No sabemos qué le pasa. Se resiste. Ni siquiera se deja tentar con bocados imperdibles. Probé con empanada de carne. Hasta con hamburguesa. Nada. Hay que arrastrarla tirando del collar. Es un tramo de un metro más o menos. Mi teoría es que en casa hay un Casper y que ella lo percibe. Por las dudas, el otro día, sentada sola en mi cama, le hablé al Ghost. Le dije: "Esta no es tu casa". "Tenés que irte porque acá vivimos nosotros", le advertí. Silencio. "Bueno, mirá, hacé lo que se te cante, pero no te me aparezcas nunca, eh, nunca". Hasta ahora, la convivencia es perfecta. Menos para Fiona que sigue tirando del collar.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Monólogo de La Thatcher

jueves, 18 de noviembre de 2010
PARANOIAS payasescas
Con actitud conservadora le sugiero a La Kruber: "¿Y si nos quedamos en lo de tu tía?".
Acepta enseguida, felíz de no tener que desafiar al tránsito porteño.
Su tía tiene una pensión en Once y nos recibe con cerveza y papas fritas. Hasta ahí, el paraíso, salvo porque este hostel está ambientado con objetos antiguos, colgantes. Un sórdido museo habitado donde, por momentos, sentís que esas cosas no te quieren ahí.
Entonces, con una servicialidad (¿Inventé una palabra? Ni ganas de googlear) que asusta, te prestan ropa para dormir y observás que las prendas huelen a no vos. Ahí le das cabida a los registros de tu Yo desorientado ("¿Qué hago en este lugar, en esta cama, con esta ropa?")
Cuando llegan las respuestas (salí de un Congreso, se hizo tarde, nos prestaron ropa, cama, habitación) aquel extraño rincón del mundo se vuelve amable. Hasta que...
... algo irrumpe en tu frágil equilibrio.
Una imagen que te observa desde el oscuro mueble que tenés justo frente a vos.
¡Es un mini IT! Y te mide como para desollarte mientras dormís.
--¿Este ente se va a quedar ahí toda la noche, mirándome? -- le digo a la Kruber, que ya está contando las primeras ovejas.
--Si querés lo sacamos.
--¿Estás loca? ¿Y dónde lo metemos? ¿En el mueble? ¿Y si el hijo de puta se escapa y vuelve solito hasta ahí y me doy cuenta de que está vivo? Naaaa, en esta no me agarra.
Por puro morbo, salto de la cama y me acerco hasta el engendro de porcelanato. Entierro mi dedo en su cabellera ficticia. Un espanto. Escalofríos.
Acto seguido le saco una foto (sí, sí, lo retrato para robarle el alma)
La Kruber se ríe de mi histeria, pega sus pestañas y a otra cosa. Todavía me pregunto cómo hice para dormir.
--Te juro que le ganó al payaso de La Tipa, --le digo a Abel, al otro día, contenta de estar en medio de tanta gente, otra vez en el Congreso, entre libros, micrófonos y gente.
jueves, 14 de octubre de 2010
De música ligera
* Cuando escucho Dont Speak de No Doubt, quiero romper la casa a lo Hulk, tirando sillas, revoleando ceniceros. Ser verde y enorme, quiero. Y hacer aaaaaaaaaaaaagggggggggggg con los brazos como Lou Ferrigno . En cambio, canto (cantar es una manera sutil de describir una serie de aullidos catárticos de un horrible inglés)
* Desde la península ibérica, Bebe, con Buscome se suma a mi ineficaz campaña antilípidos invernales depositados acá, justo donde aprieta el jean tiro bajo (sí, las bien conocidas chichas, un mal de moda) Y en la parte que canta “yo soy una montaña rusa que sube, que baja, que ríe, que calla...”, le saco chispas al caminador elíptico. Un día me voy a incendiar ahí arriba.
Hay un tema que sólo puedo escuchar en el sillón post limpieza total de la casa: True Love Waits, de Radiohead.
*Si suena Amor a la Mexicana, de Thalía, aparece flotando --cual gato de Alicia en el país de las Maravillas-- la cara de Ana Mariela, reina de las madrugadas más ociosas, primera princesa del gin tonic y Miss Simptía de todos los que pudieran evitarnos el taxi del boliche al Rioba. Si la veo a mi primita haciéndose la mexicanota y gesticulando con dureza sensual: “PURA CAÑA, PURO AMOOOOOOOOOOOOOR”.
* Con Polaroid de locura ordinaria me enamoro. Qué se yo de qué. No me voy a poner a explicar el amor. Es algo que pasa o no pasa (esa es la mejor definición del amor que tengo en mi diccionario, no soy Neruda, viste?)
* Bienvenidos al tren es el cierre de las fiestas de la espuma de Hippodrome. Documentos empapados, un taxi que espera, borceguíes, minishort. Y ya en casa, mi vieja que se asoma a recibirme con cara de haber hibernado por años.
* Desesperada es Chocolate, a mediados de los 90 y mi amiga Euge sintiéndose Marta Sánchez. Robando miradas en la pista. Sabiendo que las roba. Una chica cool.
***************
La otra noche, después de la clase de telas, en el auto, encendí la radio antes de girar la llave para despabilar el motor.
Decía, la otra noche, sonaban los Guns.
Lluvia de noviembre pincelaba mi memoria cuando activé el limpiaparabrisas. Diluvié décadas. Aunque en Bahía sólo lloviznaba. Y era setiembre.
viernes, 10 de septiembre de 2010
A las piñas con las garrapiñadas

Yo --Por supuesto, madame, no merece menos ¿lleva sus pieles?
Ella --Voy sencilla para pasar desapercibida ante los ojos de Ismael y por si me hacés empujar el auto.
Yo --Empujar el dunita sería lo mínimo que tendrías que hacer para amortizar el valor de la entrada...o el baile del caño, para el pancho y la coca.Ella --Ja, pobre vieja, ¡entiende todo mal! Bueno, contá conmigo para traducirte las canciones.
La noche en que mis ojos movieron los objetos

Fascinada por mi nuevo don hacía volar todo cuanto veía. Y cada vez que lo lograba me decía "es cierto, es cierto" y reía como loca, como cuerda.
Era en colores.
A las siete, cuando el celular activó su alarma, lo miré fijamente. Después me refregué los ojos y lo volví a mirar. Y otra vez. Y otra.
Pero no se movió ni medio milímetro de la mesita de luz.
Ufa.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Matteísmos must go on

--Mamá, sos una vieja soqueta.
Lo de soqueta, vaya y pase. Puede ser. Ahora lo de vieja...
Le robo una frase a Joaquín: tan joven y tan vieja…like a Rolling Stone!
IV
Previo nudo en la tela a la altura de sus brazos, Matteo presenta su propio show.
--Con ustedes la actuación de Matteo Sardina!!
--Ahora Matteo dará un vuelo increíble señores….un giro de setescientos GRAMOS…
lunes, 30 de agosto de 2010
Tres Matteísmos y una Giulianada

--Mamá ¿me querés mucho?
--Claro. Te amo.
--Ah, porque escupí por toda la casa. Era un secreto. Pero eso fue hace mucho…muuuuuuuuucho….cuando tenía…como cinco años.
(Tiene cinco años)
Segundo
Sale de su clase de básquet y ya en la puerta del club se le ocurre invitar a su amigo Oliver a jugar a casa. Pero su potencial huésped tiene otros compromisos. Entonces Matteo sube al auto decepcionado, pura lágrima y algo --bastante-- de arte dramático.
lunes, 9 de agosto de 2010
SE ACABO. ESTO RECIEN EMPIEZA.

--Todo es cuestión de técnica –decían los especialistas.
--No te apures, no te apures. Ahí va mejor –se compadecían, a veces.
Y ahora que tengo en mis manos el fruto de este esfuerzo, advierto que mide lo que una falange y pesa menos que una uva.
Acabo de dar a luz a mi licencia de conducir.
Sí, ACABO (cualquier asociación con momentos placenteros de su vida íntima, se ruega compartir)
Pueden decirme Licenciada.
Y todos los que tengan interés en visitarme, recuerden que por un par de semanas, no hablaré de otra cosa más que de mi bebé.
viernes, 6 de agosto de 2010
Busco-me

domingo, 1 de agosto de 2010
Donde estás, Jhon Foos de mi vida que no...?







